Psicólogos online para Estado del Ánimo
Sentirse mal sin poder nombrar exactamente qué pasa es un motivo de consulta legítimo y muy frecuente. No hace falta llegar con un diagnóstico. Los psicólogos de este listado trabajan con dificultades del estado de ánimo en sus distintas formas.
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¿Qué son los trastornos del estado de ánimo?
Muchas consultas empiezan sin una etiqueta: hace meses que estoy raro, no disfruto nada, estoy irritable todo el tiempo, me siento vacío, tengo días buenos y días pésimos sin motivo aparente. Eso alcanza y sobra para pedir una consulta. Poner nombre a lo que pasa, cuando hace falta ponerlo, es parte del trabajo del profesional, no un requisito de entrada.
Bajo la categoría de trastornos del ánimo entran cuadros bastante distintos entre sí. La depresión, que es el más conocido. El trastorno bipolar, definido por la alternancia con fases de ánimo elevado. La distimia o depresión persistente, un ánimo bajo menos intenso pero sostenido durante años, que muchas personas confunden con su forma de ser. La ciclotimia, con oscilaciones más leves que las del trastorno bipolar pero igualmente desgastantes.
Hay además situaciones que afectan el ánimo sin constituir un trastorno: un duelo, una mudanza, la pérdida de un trabajo, un cambio de etapa. También son motivo de consulta.
Señales para consultar por el estado de ánimo
No hay un umbral objetivo, pero hay criterios que sirven de orientación.
El primero es el tiempo. Un descenso del ánimo de unos días forma parte de la vida; algo que se sostiene durante semanas o meses merece una consulta. El segundo es el impacto: si estás faltando al trabajo, dejando de ver gente, descuidando cosas que antes hacías sin esfuerzo, eso ya es información suficiente. El tercero es la desproporción entre lo que estás sintiendo y lo que está pasando alrededor, aunque conviene tomarlo con cuidado, porque no todo malestar necesita una causa proporcional para ser atendido.
Un criterio adicional, más simple que los anteriores: la duda misma sobre si corresponde consultar suele ser motivo suficiente para una primera entrevista. El acceso a un espacio terapéutico no depende de alcanzar un determinado nivel de malestar.
Qué pasa en las primeras consultas
Las primeras entrevistas suelen dedicarse a entender el panorama: desde cuándo, qué cambió, cómo dormís, cómo comés, qué pasó alrededor, si hubo episodios parecidos antes, qué antecedentes hay en la familia. Esa exploración no es burocracia, es lo que permite distinguir cuadros que se parecen y que requieren abordajes diferentes.
De ahí sale una orientación: puede ser un proceso psicoterapéutico, puede incluir una interconsulta con psiquiatría si los síntomas son intensos, y puede ser también que lo que estás atravesando sea una respuesta esperable a una situación difícil y que el trabajo tome otra forma.
Si estás atravesando una crisis o tenés pensamientos de hacerte daño, comunicate con el 135 desde CABA y GBA, o al (011) 5275-1135 desde el resto del país. En una emergencia, 911.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que saber qué me pasa antes de pedir turno?
No. Llegar sin diagnóstico es lo más común, y describir lo que sentís con tus palabras alcanza para empezar. Nombrar el cuadro, cuando corresponde nombrarlo, es parte del trabajo del profesional durante las primeras entrevistas.
¿Y si lo que tengo no es tan grave?
La terapia no está reservada a los cuadros graves. Un ánimo bajo sostenido, una etapa difícil o un malestar que no termina de definirse son motivos de consulta habituales y perfectamente válidos. Consultar temprano suele hacer que el proceso sea más corto, no más largo.
¿Cómo sé si necesito medicación?
Esa evaluación la hace un médico psiquiatra, no un psicólogo. Muchos cuadros del ánimo se tratan solo con psicoterapia; cuando los síntomas son intensos o hay mucho compromiso del sueño, el apetito o la funcionalidad, el profesional puede sugerir una interconsulta. La decisión se toma con vos, con la información sobre la mesa.