Psicólogos con enfoque Terapia de Aceptación y Compromiso

La Terapia de Aceptación y Compromiso trabaja sobre la relación que tenemos con nuestros pensamientos y emociones, más que sobre su contenido, y orienta la conducta hacia lo que a cada uno le importa. Los profesionales de este listado trabajan con ACT.

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Qué propone la ACT

La ACT parte de una observación incómoda: buena parte del esfuerzo que hacemos por no sentir lo que sentimos termina agrandando el problema. Cuanto más se intenta no pensar en algo, más presente está. Cuanto más se evita la ansiedad, más territorio ocupa.

De ahí que el objetivo no sea eliminar los pensamientos o las emociones molestas, sino cambiar el vínculo con ellos: poder tenerlos sin que dicten lo que uno hace. Es una diferencia importante respecto de la terapia cognitivo-conductual clásica, que trabaja sobre la modificación del contenido de los pensamientos. La ACT no discute si un pensamiento es verdadero o falso; se ocupa de si prestarle atención te acerca o te aleja de la vida que querés.

El otro eje son los valores. Buena parte del trabajo consiste en clarificar qué es importante para la persona, en un sentido concreto y no abstracto, y en orientar la conducta hacia eso incluso cuando aparece malestar. De ahí el nombre: aceptación de la experiencia interna, y compromiso con la acción.

Cómo es una sesión de ACT

Es una terapia bastante experiencial y con un uso característico de metáforas. En lugar de explicar un concepto, el profesional suele proponer una imagen o un ejercicio que permita vivirlo: la mente como una radio que no se apaga, los pensamientos como hojas que pasan por un río, el forcejeo con un monstruo del que conviene soltar la cuerda.

Aparecen también ejercicios de atención plena, breves y aplicados, orientados a tomar contacto con el momento presente y a notar los pensamientos como eventos mentales en lugar de como descripciones de la realidad. A eso se lo llama defusión.

Hay trabajo entre sesiones, en general en forma de acciones concretas alineadas con los valores trabajados, y registros de lo que fue apareciendo. Los procesos suelen ser de duración media, con frecuencia entre doce y veinte sesiones, aunque varía según el caso.

Para qué se usa la ACT

La ACT forma parte de las llamadas terapias contextuales o de tercera generación, y cuenta con investigación acumulada en cuadros de ansiedad, depresión, TOC, estrés laboral y consumos problemáticos.

Tiene además un lugar destacado en un terreno donde otros abordajes tienen menos para ofrecer: las situaciones donde el malestar no va a desaparecer. Dolor crónico, enfermedades de curso prolongado, duelos, condiciones que hay que atravesar más que resolver. Ahí el foco en construir una vida con sentido pese a la presencia del malestar resulta especialmente pertinente.

También se elige con frecuencia cuando la persona ya hizo terapia orientada a eliminar síntomas y sintió que quedaba atrapada en la lucha misma.

Preguntas frecuentes

¿Aceptar significa resignarse?

No, y es la confusión más frecuente. Aceptar en ACT significa dejar de gastar energía en pelear contra lo que ya está presente, para poder invertirla en actuar. Es lo contrario de la resignación: la resignación implica dejar de moverse, y acá el punto es justamente moverse hacia lo que importa aunque el malestar siga ahí.

¿En qué se diferencia de la TCC?

La TCC trabaja sobre el contenido de los pensamientos, evaluando su exactitud y modificándolos. La ACT no discute si un pensamiento es verdadero: trabaja sobre la relación con él, para que su presencia no determine la conducta. Comparten raíces y muchos profesionales combinan herramientas de ambas.

¿Sirve para dolor crónico o enfermedades?

Es uno de sus terrenos más sólidos. En situaciones donde el malestar no va a desaparecer, el foco en construir una vida con sentido pese a su presencia resulta más útil que un abordaje centrado en eliminarlo. Hay investigación específica en dolor crónico y en enfermedades de curso prolongado.