Psicólogos online para Ataque de Pánico

Un ataque de pánico es una crisis de miedo intenso que aparece de golpe, alcanza su punto máximo en pocos minutos y viene acompañada de síntomas físicos fuertes. Los psicólogos de este listado trabajan con crisis de pánico y con el miedo a que vuelvan a ocurrir.

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¿Qué es un ataque de pánico?

La crisis empieza sin aviso y llega a su pico en unos cinco o diez minutos. Aparecen taquicardia, falta de aire, opresión en el pecho, temblor, sudoración, mareo, hormigueo en manos o cara, y una sensación de irrealidad o de estar separado del propio cuerpo. Casi siempre viene acompañada de un pensamiento concreto y aterrador: que se trata de un infarto, que uno se va a desmayar, que va a perder el control.

Esos síntomas son reales, no imaginados. Lo que ocurre es que el sistema de alarma del cuerpo se activa por completo en ausencia de un peligro real: la misma respuesta que serviría para huir de una amenaza, disparada en la cola del supermercado. Por eso la sensación es de emergencia física, aunque el cuerpo esté haciendo algo que sabe hacer y que termina solo.

El problema no son las crisis, es el miedo a la próxima

Un ataque de pánico aislado le pasa a mucha gente y no deja consecuencias. Lo que lo convierte en motivo de consulta es lo que viene después: la ansiedad anticipatoria, el estado permanente de alerta esperando la próxima crisis.

De ahí surge la evitación, que es lo que va reduciendo el margen de la vida cotidiana. Puede ser que se dejen de lado el subte, las autopistas, el cine o los momentos a solas en casa. Cada lugar donde hubo una crisis, o donde escapar sería difícil, entra en la lista. La evitación funciona a corto plazo, y por eso se sostiene, pero a mediano plazo le enseña al cerebro que esos lugares eran efectivamente peligrosos, y la lista se agranda. Cuando el patrón se extiende, puede derivar en agorafobia.

El trabajo terapéutico apunta sobre todo ahí: a interrumpir ese círculo, no solo a manejar la crisis puntual.

Cómo se tratan los ataques de pánico

La terapia cognitivo-conductual es el enfoque con más evidencia acumulada en pánico, y suele ser un tratamiento relativamente breve y estructurado. Trabaja en tres frentes: entender qué está pasando en el cuerpo, para que los síntomas dejen de interpretarse como una catástrofe inminente; recuperar de forma gradual las situaciones que se fueron evitando; y en muchos casos la exposición interoceptiva, que consiste en provocar deliberadamente las sensaciones temidas en un contexto seguro, hasta que dejan de disparar alarma.

Otros enfoques abordan el pánico desde la historia personal y el momento vital en que aparece, que rara vez es casual. También hay profesionales que integran herramientas de regulación corporal y mindfulness.

Cuando las crisis son muy frecuentes, algunos profesionales sugieren una interconsulta con psiquiatría para evaluar si conviene acompañar el proceso con medicación durante una etapa. Esa evaluación la hace un médico.

Preguntas frecuentes

¿Un ataque de pánico puede ser peligroso?

Se trata de una activación intensa del sistema de alarma del organismo, que cede por sí sola. Como ocurre con cualquier síntoma físico, una consulta médica permite despejar dudas y quedarse tranquilo. Cuando las crisis se repiten, el abordaje psicológico es el camino habitual.

¿Cuánto tarda un tratamiento para ataques de pánico?

Es uno de los motivos de consulta que mejor responde a tratamientos breves. Los abordajes estructurados suelen plantearse como procesos acotados, con frecuencia semanal, y muchas personas notan cambios bastante antes del final. El tiempo depende sobre todo de cuánta evitación se haya acumulado: recuperar situaciones postergadas durante años lleva más que hacerlo a los pocos meses.

¿Sirve la terapia online si tengo ataques de pánico?

Sí, y en algunos casos facilita el comienzo: cuando salir de casa se volvió difícil, la videollamada permite empezar el tratamiento sin esperar a estar mejor. El trabajo de exposición se planifica igual, con tareas acordadas entre sesiones. Si en algún momento el profesional considera que conviene alguna instancia presencial, es algo que se conversa.