Sí, la terapia de pareja sirve para lo que describís, y no hace falta estar en crisis para ir. Al contrario, consultar cuando se quieren y el patrón recién se está armando suele dar muy buenos resultados.
Lo que cuentan (quién lava, quién compra, quién se acuerda de pagar) casi nunca es realmente por las tareas. Lo que suele estar de fondo es quién carga con la parte mental de la convivencia, cómo se piden las cosas y cómo se escuchan. Cuando una persona termina llevando la lista y la otra siente que le piden como si le dieran órdenes, se arma un círculo en el que cada uno hace justo lo que más molesta al otro. Eso no habla de que alguien sea mala persona ni de que la relación esté mal. Es un patrón bastante común, y se puede cambiar.
Lo que más me importa de tu mensaje es lo de los días fríos que se pasan sin hablarlo. Ahí el conflicto no se resuelve, solo se enfría, y lo que no se habla se va acumulando. Tu miedo tiene sentido: no es que cada pelea sea grave, es que ninguna llega a cerrarse.
En terapia de pareja trabajamos justamente eso: entender el ciclo entre los dos, aprender a pedir y a recibir sin ponerse a la defensiva, repartir la carga de manera más justa y poder retomar una discusión sin que queden días de distancia.
Si te parece, podés proponérselo a tu pareja como una forma de cuidar lo que tienen, no como un “vos tenés que cambiar”. Y cuando quieran, coordinamos una primera sesión para que lo vean juntos. Un abrazo.