Psicólogos con enfoque Mindfulness y Atención Plena
El mindfulness o atención plena es la práctica de sostener la atención en el momento presente sin juzgar lo que aparece. Se integra en varios abordajes terapéuticos y también existe como programa estructurado. Los profesionales de este listado lo incorporan a su trabajo.
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Qué es el mindfulness y qué no es
Conviene despejar dos confusiones habituales. La primera: el mindfulness no es una técnica de relajación. Puede producir calma, y con frecuencia lo hace, pero ese no es el objetivo ni la medida de si la práctica está funcionando. Prestar atención a lo que hay puede traer también incomodidad, aburrimiento o inquietud, y eso también es practicar.
La segunda: no consiste en dejar la mente en blanco. La mente produce pensamientos, esa es su función. La práctica consiste en notar cuándo la atención se fue, y volver, una y otra vez. Ese volver es el ejercicio, no un fracaso previo a él.
Las técnicas provienen de tradiciones contemplativas, principalmente budistas, y fueron adaptadas a un formato secular y estructurado a partir del trabajo de Jon Kabat-Zinn en los años setenta, orientado inicialmente a pacientes con dolor crónico.
Dónde aparece el mindfulness en la clínica
Hay dos formas de encontrarlo. Como programa estructurado, en formatos de ocho semanas con encuentros grupales y práctica diaria: el MBSR, orientado a la reducción del estrés, y el MBCT, diseñado específicamente para prevenir recaídas en depresión recurrente, que es donde la evidencia es más clara.
Y como componente dentro de otros abordajes. La ACT lo utiliza para trabajar la defusión de los pensamientos; la DBT lo incluye como el primero de sus cuatro módulos de habilidades; y muchos terapeutas cognitivo-conductuales incorporan ejercicios breves sin adherir a un programa completo.
En la práctica clínica argentina es más frecuente encontrarlo integrado a un tratamiento que como programa autónomo, y es razonable preguntar en la primera entrevista de qué modo lo trabaja el profesional.
Cuándo conviene tener precaución
La práctica no es indicada para todo el mundo ni en todo momento.
En personas con antecedentes de trauma, dirigir la atención al cuerpo y a la experiencia interna puede reactivar material difícil sin las herramientas para sostenerlo. En cuadros psicóticos, o durante episodios agudos, las prácticas intensivas pueden resultar desestabilizantes. Y en depresiones severas, la observación sostenida del propio estado mental puede alimentar la rumiación en lugar de interrumpirla.
Nada de esto invalida la práctica: significa que la indicación, el formato y el momento los evalúa un profesional. Un terapeuta formado adapta la duración, el foco y el tipo de ejercicio, y en algunos casos propone empezar por otro lado.
Preguntas frecuentes
¿Sirve si no puedo dejar la mente en blanco?
La mente en blanco no es el objetivo ni el criterio de una práctica bien hecha. El ejercicio consiste en notar cuándo la atención se fue y traerla de vuelta, tantas veces como haga falta. Que aparezcan pensamientos no indica que estés practicando mal: es la condición misma de la práctica.
¿Cuál es la diferencia entre practicar por cuenta propia y hacerlo con un profesional?
La práctica autónoma es accesible y puede sostenerse sin dificultad como hábito general. Cuando hay un cuadro clínico de por medio, el acompañamiento profesional aporta la indicación: qué formato conviene, en qué momento y con qué duración, y el ajuste según lo que vaya apareciendo en el proceso.
¿El mindfulness es una práctica religiosa?
Las técnicas provienen de tradiciones contemplativas, principalmente budistas, pero los programas usados en clínica fueron desarrollados en formato secular, sin componentes religiosos ni de creencia. Se enseñan y se investigan como procedimientos de entrenamiento atencional.